Recientemente hemos celebrado la décima edición del Día Mundial de la Investigación en Cáncer (WCRD), una fecha que nos invita a reflexionar sobre el enorme impacto que la investigación tiene en la vida de millones de personas. Este año, además, tiene un significado especial ya que se cumplen diez años desde que la Asociación impulsó este día, y queremos poner el foco en una idea sencilla, pero profundamente transformadora: los proyectos de investigación impulsan proyectos de vida. Cada avance científico abre nuevas posibilidades para pacientes que esperan un diagnóstico más precoz, tratamientos más eficaces o una mejor calidad de vida.
El cáncer constituye actualmente el principal problema sociosanitario de nuestro tiempo. Las cifras son contundentes: uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres desarrollarán la enfermedad a lo largo de su vida. Detrás de estos datos hay familias, proyectos personales, incertidumbres y desafíos que afectan a toda la sociedad. Precisamente por ello, la investigación debe situarse en el centro de cualquier estrategia que aspire a cambiar el futuro del cáncer.
Desde la Asociación Española Contra el Cáncer estamos convencido de que hablar de investigación no es hablar únicamente de ciencia, laboratorios o avances tecnológicos. Hablar de investigación es hablar de oportunidades, de esperanza y, sobre todo, de vidas que pueden seguir escribiendo su historia gracias a los progresos que hoy somos capaces de impulsar. Y un papel fundamental para poder llegar a mas es la colaboración con entidades como Directivas de Aragón que aporta generosamente un altavoz inmenso para poder llegar a más empresas y entidades con mensajes claros y proyectos interesantes.
Un gran objetivo del que todos debemos formar parte es alcanzar una tasa de supervivencia superior al 70% en cáncer en el año 2030. Se trata de una meta ambiciosa, pero alcanzable si mantenemos el compromiso colectivo con la investigación. Sin embargo, el reto continúa siendo enorme. En España conviven actualmente más de dos millones de personas con la enfermedad y todavía existen tumores cuya supervivencia sigue siendo baja o permanece estancada. Cada año, una de cada cuatro personas diagnosticadas de cáncer se enfrenta precisamente a alguno de estos tumores de peor pronóstico. Son ellas quienes nos recuerdan que todavía queda mucho camino por recorrer y que no podemos conformarnos con lo conseguido hasta ahora.
Afortunadamente, la investigación en cáncer ya está generando resultados concretos. Cada proyecto representa una posibilidad real de mejorar la prevención, el diagnóstico o el tratamiento del cáncer. Cuando la ciencia avanza, avanzan también las expectativas de quienes conviven con la enfermedad.
Y un gran ejemplo es la implementación no solo de la biotecnología, también de la bioinformática en proyectos presentes y futuros de la investigación oncológica. En Aragón existen proyectos financiados por la Asociación Española Contra el Cáncer compuestos por biotecnólogas y biotecnólogos que aplican sus conocimientos día a día y la bioinformática entra con fuerza contando con dos investigadores predoctorales becados con ayudas de la asociación y que desarrollan su labor en sendos laboratorios zaragozanos y un proyecto financiado a nivel nacional con la concesión de una ayuda TRANSCAN a la doctora Rebeca Sanz del instituto de Investigación Sanitaria Aragón.
Invertir en investigación significa, además, generar un efecto positivo que trasciende al propio ámbito sanitario. Sabemos que cada euro destinado a un proyecto de investigación consigue multiplicarse por 2,5 gracias a la captación de financiación adicional. Esto demuestra que apostar por la ciencia no es un gasto, sino una inversión capaz de movilizar recursos, crear conocimiento y generar valor para toda la sociedad lo que, encuentra en la empresa un apoyo fundamental para conseguirlo.
También supone apostar por el talento. La investigación crea empleo altamente cualificado y ofrece oportunidades a nuevas generaciones de científicos. Al mismo tiempo, financiar investigación desde el principio ayuda a despertar vocaciones investigadoras y a construir carreras científicas sólidas, apoyando a investigadores desde sus primeras etapas formativas hasta el liderazgo de grupos de referencia internacional.
Otro de los grandes logros de la investigación es su capacidad para conectar personas e instituciones. Hospitales, universidades, centros de investigación y profesionales de diferentes territorios trabajan hoy de forma coordinada gracias a una red que favorece el intercambio de conocimiento y acelera la llegada de soluciones a los pacientes. La ciencia avanza más rápido cuando se construye desde la colaboración y el compromiso compartido.
Y, por encima de todo, la investigación beneficia directamente a quienes más la necesitan. Una gran parte de los proyectos de investigación tiene impacto directo en las personas con cáncer. Cada nueva evidencia científica, cada ensayo clínico y cada descubrimiento representan una oportunidad para mejorar la supervivencia y la calidad de vida de miles de pacientes.
En definitiva, debemos seguir trabajando juntos, porque cuando apoyamos la investigación no solo financiamos proyectos científicos; estamos construyendo más oportunidades de vida para las generaciones presentes y futuras. Y esa es, sin duda, una de las inversiones más valiosas que podemos hacer como sociedad.
DIRECTIVAS DE ARAGÓN colabora con la Asociación Española Contra el Cáncer
Nos vemos el 6 de octubre en ARAGÓN LEADERS FORUM





